Una rosa. Si te lastima la espina en los zapatos debes quitarla antes de que tu piel penetre hincando a la par de la saliente de sangre, las muecas en la cara no sirven sin las manos puestas al retiro, meticuloso con menos dolor aguantado, sin perder mas el preciado rato designado a llegar luego del rosal arrancado, una rosa tras pisar las espinas sientes el olor antes de estar frente al sueño parado. Las manos apretadas fuertes, dejan caer gotas pequeñas comparando con todas las espinas rasgando la piel tras conseguir un ramo elevándose, si te arrodillas lo dejas de apretar soltando la entrega delicadamente en las manos suaves, con delicadeza nada fue vano si duele mas llegar sin nada para regalar. La pena se hallara lejos del recinto del cuál ostentas, simple dibujar delineado en las hojas tras pujar dolor vedado, se quedó o se ha ido lejos para más tranquilidad final, las nuevas puertas, siguen do el ramo sobre la mesa al dar simple paso lo tienes en la preciada vida. Cuando todo llegue a quedar en un caja fría a la medida podrás decir: "En mi vida fui afortunado, si pude amar."